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Conoce a Dolly

Así llegó Dolly

La historia detrás del nombre

Desde que era niña soñaba con tener un gato. No sé exactamente por qué, pero siempre se me hicieron animales muy especiales.

Nunca se pudo dar, así que de alguna manera llenaba ese espacio con todo lo que encontraba. Tenía peluches de gatos, pantuflas de gatos, bolsas de gatos… y si veía un gatito blanco, todavía más. Siempre había algo en ellos que me encantaba.

Pasaron los años y ese sueño se quedó ahí.

Hasta que, en 2025, durante un viaje, una noche tuve un sueño muy particular. Soñé que estaba en un lugar que no era donde yo vivía y que ahí encontraba un gatito. Me enamoraba tanto de él que hacía todo lo posible por llevármelo conmigo a casa.

Cuando desperté me quedé pensando: ¿será que me tengo que llevar un gato?

Lo más curioso es que en el lugar donde estaba sí había gatitos. Yo los veía y trataba de acercarme a ellos, aunque ninguno se dejaba agarrar. En mi cabeza tenía la idea de que, si lo había soñado, tal vez significaba algo.

No pasó nada en ese viaje.

Pero aproximadamente un mes después fui a la ciudad donde crecí y ahí estaba: una gatita blanca en la calle. Era una siamesa.

Dolly en la calle, detrás de una reja, antes de llevármela
La primera vez que la vi.

La primera vez que la vi fui a comprarle una latita de comida y se la dejé. Pero algo dentro de mí ya sabía que no la iba a dejar ahí.

Esa misma tarde regresé. Esta vez ya no llevaba solamente comida: llegué con una transportadora, juguetitos y todo lo que se me ocurrió que podía necesitar. Tenía además el tiempo en contra, porque dos días después yo tenía que regresar a casa. Así que hice todo lo posible por ganarme su confianza, poder agarrarla y llevármela conmigo.

Y lo logré.

Dolly mirando por la ventana del avión, camino a casa
De regreso a casa.

La metí en la transportadora y la llevé directamente al veterinario. La revisaron, la vacunaron y comenzó todo el proceso para poder llevarla conmigo.

Desde el primer momento fue una gatita increíblemente linda y bien portada. Como estábamos improvisando todo, le hice su primer arenero con una caja de zapatos. Y ella, como si entendiera perfectamente lo que estaba pasando, simplemente llegó y lo usó.

Así llegó Dolly a mi vida.

La gatita que había querido desde que era niña. Blanca, como aquellos gatitos que siempre me llamaban la atención. Encontrada lejos de mi casa, justo como en aquel sueño. Y por la que, también como en mi sueño, terminé haciendo todo lo posible para poder llevármela conmigo.

Dolly se convirtió en mucho más que la mascota que siempre había querido. Me cambió la manera de ver la vida y, sobre todo, mi manera de entender el amor que podemos sentir por otro ser vivo.

Hay amores que uno busca durante mucho tiempo y hay otros que parece que primero te encuentran a ti

De juntar dos cosas que significan muchísimo para mí: el amor que siempre he tenido por el café y ese amor que durante tantos años soñé sentir por un gato, hasta que un día apareció Dolly.

Dolly Café lleva su nombre porque, al final del día, todo empezó con ella.

Conoce el café de Dolly